Retorno de lo Omitido
Te daré, alma mía, un viaje de ida y vuelta,
un silencio de esos que no muerden,
una tarde de lluvia estancada
mirando cómo se oxidan mis pensamientos.
Ya las manos no reclaman,
se han quedado mudas de tanto oficio.
Lo que me está doliendo ahora son los ayeres,
el peso exacto de lo que dejé de hacer,
esa ausencia que se vuelve carne.
Mi pensamiento es crítico, lo sé,
no sabe guardar las formas
cuando la vida se pone a rendir cuentas.

Deja un comentario