Crepitar de hojas

Escucho
el sonido,
me acompañan
grillos,
no permito perturben,
aspiro a alcanzar su ritmo,
su melodía.

La oscuridad,
acompaña la soledad,
el cantar de viril gallo,
el susurrar del viento,
bate paredes
en mi entrañas.

Contrasta tu ausencia
presente,
mil veces extrañada,
imponente, erguida, monumental,
a orillas del salitre.

Esta memoria de vida,
brilla la estrella,
los dientes mostrados,
la quietud
de recorridas sábanas.

de pronto,
muy rápido el movimiento,
la brisa,
llega sin aviso,
atropella mis oídos,
el conticinio de la noche,
me hace sentir vivo,
con su carga de silencio,
siento el río, el mar

Respiro,
estoy vivo,
hay algarabía, humo, carne,
manos batientes,
libres ecos de potros
niegan
no hacer la travesía,
volver alas los pies,
remontar los andes,
la falda de tu frailejón.

Atrapado en dos espigas
camino en tu nutriente de trigo,
conversan el viento,
las hojas,
solo escucho
el recuerdo del encuentro,
sin poder atraparlo,
oliendo a guayaba,
a ciruela,
en tiempo de lluvia
y olor a bosta.

Eduardo Orta Hernández

Eduardo Orta Hernández

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