Sobreviviente
Sobreviviente
Bajo la negrura del cemento
que se desprende,
el polvo se adhiere a mi piel,
me tiñe de un gris que no es mío.
Allí, en el abrazo forzado de las vigas,
Mi gente,
Sobrevive del baile errático del suelo.
Gritos que caen,
se precipitan al pozo de la desesperación,
una columna
nuestra única columna
Columna de Dios
nos hizo de amparo,
nos hizo de vida.
Segundos que se volvieron eternos,
enterrados, esperando el aire.
Toca salir.
Toca obligar a la vida a que regrese.
La luz hiere,
y por primera vez el llanto no es pena,
es estreno.
He de vivir
Entonces camino,
y la tristeza me pesa
como un ancla en la espalda.
Mis ojos no lloran,
el cemento me secó el alma,
me selló el rastro.
Ya no siento,
Veo los gritos,
pero no los escucho.
Ya no pienso,
El mundo se volvió una oscuridad sorda, sin matiz.
Ya no veo,
Las palabras que guardé se me quedaron quietas en la lengua.
Ya no hablo.
Corrí, pero me quedé anclada en el desastre.
Sigo aquí, inmóvil.
¿Qué es, entonces, ser sobreviviente?

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