¿Real o no real?
Me dejas con la situación más devota que pueda sentir, salvadora.
Entonces tendré que aguardar la noche para volver a encontrarme contigo.
¿Pudiste hacer el amor con la noche y con la Luna? ¿Dieron su permiso esta vez? Ah, esa Luna tan celosa de sus estrellas permite que una acuda a mí, y la noche ni se arrepiente de sus actos; ¿se arrepentirán ambas si llegase a rozar el rosal de tus cabellos sólo para estar seguro de tu aparición?
Es algo que he entendido en este poco tiempo; conociendo tu aroma y escuchando la dulzura de tus sueños junto a mí.
Aunque si eres un sueño o eres el producto de mi imaginación, serías agua miel y paraíso para mí. ¿Cómo puedes ser más hermosa que el mismisimo crepúsculo?
Ya estoy desvariando.
Oh, quiero saber si las estrellas cantan cuando sueñan; si tu sueñas con música. O si lograrás soñar conmigo si te beso en la frente; dejaría un sueño allí para que siempre pienses en mí.
Y luego te cortejaría para que ya no veas más a la Luna y en cambio hagas un destello el amparo de la vida. Y fueras libre; aunque no fueses para mí.
Ah, ¿No soy entonces culpable de hurtarte del cielo?
Que se detenga el tiempo entonces, si contigo y desde ti, puedo ver, por primera vez, el rostro de mi Dios.
Oh, temo que así sin ti, se apague mi luz, que ya no exista el cielo de los árboles. Por eso debo esconder mi sonrisa incluso de la celosa Luna.
Quiero saber; si seré castigado por esto. Necesito, por favor.
¿Eres real?
¿Eres real?
¿Eres real?
«Así él trató de acercar su mano a ella, su rostro estaba cerca. Tejió un abrecielo en los céfiros y por un instante tocó su aurora sin siquiera rozarla a ella. Repasó el trayecto de la nada entre ellos que iluminaba el instante desvestido y lo vistió con un nuevo cielo.
Y le hizo el amor con su sonrisa, como un crepúsculo, entre ellos. Sonrió un instante, y en ese instante se iluminó como el sol apenas susurrante que era.
Y al final dijo, con un sueño eterno en los labios»:
Eres real.

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