LA COFRADÍA DEL SILENCIO.

​¿Cómo se encuentran dos almas que no mienten,
con el paso lento de quien sabe esperar?
Porque ven el ocaso como un cine latente,
una cinta de luz que no quiere acabar.
​Porque escuchan los salmos que el silencio desata
cuando el mundo descansa en su gris realidad;
viven bajo el árbol como duendes de plata
fundando en la sombra su propia ciudad.
​Porque el mar es el mapa que les late en el pecho
y juegan con nubes a un cuento fugaz,
dejando en la hoja de un otoño deshecho
la estrofa perdida que no vuelve jamás.
​Porque simplemente un solitario siempre reconoce a otro solitario…

Cedric Zambrano

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