El Dragón Azul
Me desperté antes del amanecer con susto y extrañado, pues vi en mi cuarto un dragón azul.
Un animal tan grande con alas de murciélago y escamas, aliento de fuego, ojos como relámpagos.
Lo vi y él me vio; pasó tan cerca que todo a mi alrededor tembló, el techo se levantó, las paredes cayeron, mi cama y yo terminamos en su lomo: en un dragón azul estaba volando.
Me aferré a él, me sentí como el viento, como un pájaro que nada; en mí no tenía límites, la libertad no me era extraña, pues en un dragón azul estaba volando. Mis manos tocaron la cima de varios cerros; al rato nos sumergimos y salimos rápido y veloz del mar. Arriba, abajo, derecha e izquierda, ya no sabía dónde me encontraba, pues en un dragón azul estaba volando.
Mi cama se deshacía, la bestia me dejó caer y, por más que quise abrazarlo para no separarme de él, ya no tenía a mi lado al dragón azul en el que estaba volando.
Cerré mis ojos esperando el duro suelo, abrí mis brazos… solo silencio, silencio y otra vez mi cuarto, silencio y el amanecer entrando, pegándome en la cara, silencio y mi mente haciéndose preguntas. Si esto fue un sueño o si de verdad salí a volar con un dragón azul…
Cedric Zambrano

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