El final de terror
El final de terror, tratar de ser cada día un poquito mejor, aunque en la trampa al solitario siempre fui al mejor.
Corriendo hacia ningún lado hasta quedar sin salida en un callejón, la muerte me observa y espera por mi, yo siempre caminando al borde del abismo con los ojos vendados como si no fuese suficiente vivir al extremo impensado.
El lapso del tiempo no se detiene, la vida nos tiene de rehenes, nos salteamos los márgenes para aprovechar al máximo la hoja, como si vivir en esta paradoja de existencia atemporal no fuera casi igual.
La indiferencia del destino, despertar todos los días siendo un ser distinto, a pesar de las perdidas aún camino convencido que algún día saldré de este laberinto, mientras empino otro vino tinto y observo de reojo el resumen de mi vida, mientras planeo otra huida.

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