Sin mí

​Siempre te desearé lo mejor,
las cosas no salieron como las planeamos.
Reconocer que nos equivocamos
es el mejor acto de amor que nos merecemos.
​No te guardo rencor, ¿por qué hacerlo?
Si fuiste para mí como el agua en el desierto;
me hiciste volar como un pájaro libre
cuando estuve en tus brazos.
​Tus besos recargaban mi energía
como un panel solar de ternura.
En tus ojos emprendí mi mejor viaje:
de aventuras, sueños y metas.
En tu lecho me sentí un lobo domesticado.
​Puedes emprender tu viaje sin arrepentimiento,
aunque en tu equipaje no quepa mi amor.
Me alegraré cuando cumplas esos sueños que me comentaste.
Ve tranquila, alégrale la vida a otra persona
que pueda disfrutar de tu sonrisa.
​No te preocupes, en mi corazón vivirás eternamente,
porque nuestro amor fue grabado
con la tinta sangre del corazón.

© Abel Fariña

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