Poema 14 – Ysbel Mejías
Mis ojos son hojas movidas por el viento.
Siguen tus pasos ligeros y ajenos a mi.
Te llamo
desde el silencio;
en ese instante
poseo tu cuerpo pintado de fugacidad.
Al mirarte el deseo
se convierte en galope acelerado.
Cada mañana me aproximo a la tentativa de tu mirada o de un roce de labios.
Jamás nos miramos
o besamos. Deseo y angustia -eso soy- frente a la ventana cuando pasas.
Estoy entre miradas y andares detrás de los cristales estremecidos y yo, inmóvil.
Te espero.

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