En las nubes
Cenizas;
Dejemos que se quemen las nubes;
que parten del centro de tus ojos;
tal vez las razones de una sombra;
que pretenden salvarme;
los días vienen y van;
mi fuerte es tu maraña inevitable;
es lo que creo; como un castillo de naipes;
entre el yo y el allá de tus anhelos;
Nunca he pedido nada más que el salvarte;
todo se come vivo;
como la sombra de un adiós sombreado;
entre más se tejen los hilos de sobrevivientes;
este día; esta tarde; esta noche;
se encienden las almenaras del cielo;
en la sonrisa de hierba del cinto de mis vidas;
todo lo que puedo ver es la gasolina de tus venas.
Déjalo ser;
Déjalo ser;
Déjalo ser;
Lo que avisé no es lo que ambos queremos;
si no se quiere que todo arda;
como un caos de sollozos conmovidos;
entre el ingenio; todo lo que es majestad;
terror y honor;
no es tarde para hallar la luz;
que se lucha entre el bien y el mal del yo.
Ese eterno e inevitable;
designio del diseño conciso;
contradicción;
envestido entre mis materias de suculentas y sigilos;
presuroso formidable.

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