Cigarros orales

Lirios de campo; campos de lirios
Más allá del tejedor de los tapices;
las arañas cierran las puertas; curvatura sus cosenos;
El cielo y el infierno se entremezclan;
El enemigo se hace a sí mismo sus promesas;
Un señor de las comarcas; montañas primorosas;
Inician el latir de nuestros corazones;
Esos rebeldes; esos oxidados;
los cuervos buscan al espantapájaros
Y el camino de la serpiente es de anillos amarillos;
tiembla la densa niebla y se devoran al vestir;
de reyes, sirvientes y de coro nupcial;
cuervo malherido se anuncia en el taladro;
abre las riegas del higo hasta el maíz;
barro de hiedra, astro de hierro;
palabras desde el huso horario de las codornices;
atrapada; esgrimida;
calamitosa; primorosa;
va a la casa de los árboles;
y los árboles rasgas el orgullo de lo atroz.
Piedra veloz; cinto de la tarde;
hilo rojo atado a un meñique;
tejedor de los tapices;
dos ancianos entretejidos en las columnas de cigarrillos orales.
El espantapájaros desliza sus ojos sobre lo angelado;
ancestro, maestro; siniestro; pendenciero construido.
Cigarrillos orales; caramelos de silicio.

Vanessa Sosa

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