¿EL AMOR DEL HOGAR O EL AMOR AL CELULAR?

I

Mujer:
Ya se murió el cariño,
las caricias,
los abrazos,
los besos,
los susurros,
la esencia maternal
¡Hasta hacer el amor con encantos!

¡Gracias a ese huésped que se instaló en tu cama
–y se apoderó de tu marido e hijos–,
como tu casa,
llamado celular!
Ocupa un preeminente lugar:
en las horas de las comidas,
en el descanso,
en el baño,
en las conversaciones,
en los quehaceres del hogar.

Mujer:
Ya se murieron los detalles.
Ya dejaste de tomar una merecida copa de vino,
un trago de brandy o de cerveza.
Ya no se lee un libro de poemas –o un libro de un interesante autor–.

Se acabaron las gratas conversas y la atención con los hijos.
Como el mirarse frente a frente con tus vecinos o cuando vas de paseo,
con los ojos sinceros.
¡Hasta los sentimientos se murieron y pasaste a otro plano!
¡Gracias a un huésped llamado celular!

¿Qué amor puede existir en tí,
cuando todo fue reemplazado,
por un aparato que te robó la vida
y la esencia de amar?

II

¿En qué realidad tropezaste, mujer?
Dime:
¿Qué amor verdadero puedes construir?
¿No te has fijado que la tecnología dominó globalmente,
nuestras mentes y corazones,
que ni siquiera tenemos tiempo
para compartir con nuestros queridos seres y amigos?

¿No te has dado cuenta que un saludo de cordialidad,
o simplemente, dar las gracias ya no se da?
¿Ni siquiera un beso apasionado,
o un abrazo energizante,
tu marido no te los brinda más?

En estos tiempos –y siendo realista–,
la tecnología ha dominado absolutamente nuestras vidas.
¡Ni siquiera calor de hogar hay!
¡Ni disfrutar las maravillas del campo o la ciudad!
¿Cómo vamos a humanizar la tecnología,
cuando los sentimientos o bonitas acciones,
van muriéndose ya?

El comer juntos pasó a otro plano.
Ahora cada quien se arrincona en casa,
y tienen sus espacios con total privacidad.
¡Gracias a ese aparato llamado celular!

¿Dónde está el afecto de la familia,
qué antes se manifestaba con alegría y sinceridad?
¿Por qué tu marido no te toma de la mano,
e invitarte a salir en un día especial?
¿Por qué tus hijos no se sientan a comer,
charlar a tu lado,
reírse de muchas ocurrencias,
y se abrazan a todo dar?
Déjame serte honesta: ¡Eso se acabó ya!

Mujer:
¿Quién tendrá la culpa de todo esto?
¡Gracias a ese aparato tan urgente y necesario,
llamado celular!
Objeto tan poderoso que transformó la vida,
el amor y con los hogares de verdad!

Siboney del Rey

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *