​El Credo del Guerrero

​Exploro mi alma como guerrero con un hacha y voy dejando atrás mis leyendas.
Llamo por su nombre a todas mis tormentas,
levanto mi torre, que es tan alta como todas mis leyendas.
Digo «silencio» a los miedos, me persigno y llamo a mi credo,
hablo a mis gigantes, doy saltos grandes y en mi paz veo todas mis leyendas.
​Con mi hacha corto el viento de los que solo saben mentir,
con mi hacha abro la brecha por donde el sol debe salir.
No me pregunten la hora ni hacia dónde va el camino,
que con mi hacha estoy tallando la madera de mi propio destino.
​Con mi hacha derribo los muros que el orgullo levantó,
con mi hacha limpio el rastro de lo que el tiempo ya olvidó.
Si los profetas de barro me gritan que no puedo volar,
yo saco mi hacha y golpeo el suelo hasta hacerlos callar.
​Y al final del sendero, donde el mar se une con el cielo,
dejaré mi hacha reposar sobre el blanco de mi suelo.
Porque no hay guerra más grande que la de un hombre y su paz,
ni hay hacha más afilada que la verdad que dejas atrás.

Cedric Zambrano

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