Flores y a los Vampiros
Bajo la luna pálida, un vals silencioso,
donde el vampiro acecha, sombrío y hermoso.
Busca el rojo vivo, el néctar prohibido,
mientras la rosa duerme en su sueño contenido.
Pétalos de terciopelo, colmillos de marfil,
la belleza y la noche en un pacto sutil.
El jardín se despierta con el sol de la aurora,
lirios y jazmines que el rocío decora.
Colores vibrantes que al mundo le cantan,
ignorando la sombra que en la cripta descansa.
Ellas viven de luz, él de la oscuridad,
un anhelo eterno, una dualidad.
Oh, flores mortales, de vida tan breve,
y el ser inmortal que en la sangre se embebe.
Se miran de lejos, dos mundos opuestos,
la flor en el día, el vampiro en sus gestos.
Pero ambos comparten un rojo carmín,
uno en el pétalo, el otro en su festín.
Pedro Duno

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