Monarca de tus cenizas

No hubo víctima ni victimario,
no hubo culpables ni oyentes ni defensores,
porque no éramos jueces de nada,
no éramos justicieros
ni almas que necesitaban ser salvadas.

Yo me condené a amarte.
Tú, obviante de todo.
Yo vivía para ti.
Tú vivías para ti.

Dos almas enamoradas de la misma persona:
yo, de aquel hombre que una vez fuiste,
amarrada con cadenas a lo que te convertiste;
tú, enamorado de tu alter ego,
acostumbrado a que estuviera ahí
para servirte cual ciervo a su amo.

Hambriento de ambición que necesitaba ser llenada.
Yo, huesos sin cimientos,
me convertí en esa comida
de la que no te saciabas.

Keony Rojas
Solo había un problema:
yo estoy dispuesta a morir por ti,
y tú, egoísta sin entrañas,
no darías tu vida ni por ti.

Porque te amas tanto como te odias,
obviando de nuevo tu alrededor.
Quemarías tu reino por conservar la corona,
y a mí con él,
para verte entre escombros
pero con un poder
que solo existe en tu cabeza.

Pues un monarca no es nada
sin su reino.

Y ni hablo de reinos,
ni monarcas,
ni de amor…

Dicho esto,
¿Cual es tu reflexión?

Keony Rojas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *