39 SEGUNDOS
El reloj es un animal que respira en la nuca.
¿Qué carajo importa el presente?
Te ríes y saltas en un desorden sin fin,
mientras la ciudad sigue girando, ignorante,
en su vieja rutina de humo y concreto.
Treinta y nueve segundos.
Te llaman, te llamo, nos llamamos.
Los nombres se vuelven listas de urgencia
y los rostros dejan de ser anónimos: ahora nos pertenecen a todos.
Treinta y nueve segundos.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco…
Miras: todo desaparece.
La nada se torna gris;
los gritos, el polvo, la tierra que cruje bajo los pies.
Treinta y nueve segundos para mandarlo todo al carajo.
Rabia, ansiedad, el miedo seco, el llanto.
Treinta y nueve segundos…
Y de pronto, el peso del vacío.
La saliva sabe a ceniza.
Ya no hay conteo, ya no hay prisa.
Solo queda el silencio.
Chuspa, estado La Guaira Venezuela
5 de julio de 2026

Deja un comentario