ENTRE SER BESTIA Y ÁNGEL

En el jardín,
las cartas pueden echarse
entre piedras soleadas
y ofrecer ser Bestia o ser Ángel.
Ser bestia es ingresar a tu caverna
como salvaje enloquecido
por el aroma de tu rosa.
Ser ángel es tocar con mis dedos
las estrellas que habitan en tu espalda
y danzar suavemente sobre tu cuerpo.
En el jardín,
las cartas pueden echarse
entre piedras soleadas
y esperar a ver qué sucede.

Moisés Cárdenas

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