lunes, junio 15, 2026

Donde las Palabras, Tienen Alma.

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Donde las Palabras, Tienen Alma.

l limbo de tus delirios

​Los fragmentos de tus verdades son tan peligrosos,
que cada vez que te saltas una coma,
mi corazón siente cómo se destroza.


Yo sé que no he sido esa estrella que te alumbra el camino,
pero desde la tierra traté de hacer una torre
a ver si te alcanzaba en medio del limbo de tus delirios.
​Mi garganta está rota, mis poesías ya no tienen prosas,
los versos se han convertido en derrotas
por esos labios con el alma rota.


Tuyos han sido los sueños; siempre escribo para calmar cada miedo,
miedo de perderte en medio del cielo,
porque en tu nube mi intensidad no cabe ni un pelo.
​Mis demonios ya no respetan las puertas cerradas,
entran y salen cada mañana;
me obsesiono con la noche esperando la luna pasada,
donde eras solo mía y me sentías en tu almohada.


Hoy lloro en silencio, me duele como no lo esperaba;
algún día fui tu amada, esa que tanto soñabas.
​Me destroza el alma mía, me parte el alma tu mirada vacía,
tu sonrisa era la dopamina que me levantaba cada día.
La culpa no es tuya ni mía, es de la distancia que nos aniquila;
cada beso, cada abrazo, se queda en esta habitación fría.


Yo sé que mi piel lleva tus huellas, es imposible borrar a una doncella,
pero también sé que por cada caricia que te daba,
mis manos las sentirás cada madrugada.


​No puedo hacer tormenta, ni quemar con fuego esta certeza,
pero sí puedo convertirla en poesía desde mis adentros.


No pretendo que me sientas, yo siento tu silencio;
solo espero que algún día no te arrepientas
de haberme lanzado lejos.


​En la cima de la montaña, estoy a punto de saltarla,
tú me miras, no me abrazas, estoy muriendo allí parada.


Decides no mirarme, no verme ni escucharme;
debo aceptar que no eres mía, ¡aunque me toque ya lanzarme!
​Nos vemos en el desierto, ¡yo sé que querrás agua de este tormento!
Algún día, en una mañana, en una noche, en una mirada,
querrás encontrarme de nuevo, buscando sentir mis besos,
y me encontrarás en tus recuerdos, como ardía en este momento.


​Me voy no por cobarde, sino porque yo sí sé amarte;
deseo que en tu semblante se refleje que mi ausencia quiso quedarte.


No hacen falta más despedidas,
yo misma te iré a hacer el amor a escondidas,
donde solo serás mía, en silencio, una noche fría.


​Con amor,

NiniAmor

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