La memoria trabaja con la misma lógica oblicua y rebelde de los sueños.
Sergio Pitol
Un sueño
ha escapado
de la memoria.
Se esconde
en rincones oscuros.
Lo busca con afán
para someterlo
al olvido
permanente.
El sueño
con
movimientos
rápidos
queda prendado
en la punta
de las
alas de un ave
sobre el mar.
Resbala.
La memoria
le mira
con ojos brillosos
de felicidad
y se impulsa
con ráfagas de viento.
Ambos
quedan
suspendidos
en el aire.
Abrazados.
Ahora
caen
lentamente
Desaparecen
en
un
sueño
eterno.

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