Manual de la novia sumisa
Existen hombres que llegan a nuestra vida, queriendo salvar.
Yo no les temo. No les rehúyo.
Realmente no tienen mala intención.
No obstante, de entre aquellos que buscan salvar,
subyace un pequeño conjunto.
Aquellos que pretenden serlo
solo para obtener lo que se han propuesto.
Te pintarán el mundo de colores.
Te dirán que reinarás en cada uno de sus inventos.
Te harán sentir la elegida, la afortunada.
A la que sus exigentes corazones tuvieron compasión.
“Deberías estar agradecida que no te encontró otro,
nadie podrá quererte como yo”
Asegúrate de no reír mucho en su delante.
No des muestras de tu verdadero ser.
No digas lo que piensas, resérvate tu dolor.
Deja que ellos controlen tu corazón.
Ni se te ocurra decirles que te están lastimando.
No procures, siquiera, señalarlos.
Jamás les digas que son responsables.
Debes saber que tú siempre tienes la culpa.
Y ellos son los dueños de la razón.
No vaya a ser que su frágil ego se rompa
y te culpen de no ser quien los cura.
Porque, escúchame bien,
te exigirán que hagas lo que ellos no pueden.
Su trabajo individual: el de sanarse a sí mismos.
Porque, según ellos, “así te salvaron”.
Y cuidadito con decirles
que tú misma ya te habías curado.
Se ofenderán hasta la locura.
Si les dices que te sentías completa
sin necesidad que alguien te validara,
sentirán cómo se les desgarra el alma.
Su mentira se desdibuja.
Podrás verlos en su verdadera forma
y eso jamás les convendrá.
Entonces arremeterán contra ti
Te mentirán con las cosas más hirientes.
Te llamarán malagradecida, despiadada…
¡Cínica!
Te dirán que no los sabes amar,
que los pobrecitos dieron todo por ti
y tú los malpagas diciéndoles su verdad.
No reconocerán tu valentía ni tu buena intención,
solo verán su inminente destrucción.
Y entonces te dirán que, de ti, solo aprendieron a sufrir.
¡Porque eres mala, eres villana!
Y nunca nadie los había hecho sentir así.
Usarán el hielo a su favor.
Se tomarán su distancia y la alargarán tanto,
hasta que no puedas resistir más
y seas quien tenga que preguntar:
¿Qué va a pasar con los dos?
Entonces te dirán: Ya todo se acabó.
Y, si les cuestionas el porqué de ese mal trato,
argumentarán que no es culpa suya que te hayas enamorado.
Yo solo puedo aconsejarte…
Aférrate a ti. Huye de sus palabras.
Corre lo más rápido que puedas
No te dejes engañar.
Solitos se les cae su teatro.
Cuando den la vuelta,
tú ya te habrás marchado.
Y, aunque te persigan,
no te alcanzarán.
No pueden con una chica segura,
con el alma rota que se cura.
Buscarán otra presa que embaucar.

Deja un comentario