Mi Cronopio

Un cronopio vuela
sobre la copa
de un árbol.

De sus flores,
toma con besos
el néctar
para fabricar miel.

Hoy lleva un traje
amarillo y negro
construye panales
de polvo fino.

Se mueve inquieto
entre las hojas
-con algunos conjuros-
las convierte
en naves espaciales
para continuar
el viaje.

Los jardines
son pequeñas galaxias
donde entrenan
los cronopios.

Esos seres
toman forma y color
según su ánimo.

La humedad
jamás los abandona
-la sonrisa-
es su bandera
para desordenar
los pigmentos florales
en medio
de aleteos nocturnos.

Un cronopio vuela
entre las hojas escritas
en la memoria vista
desde un catalejo.

Ysbel Mejías

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