Revés del revés
Un péndulo presenta en este pandemónium de vivida añoranza;
que se teje una agonía de plata en mi café de satírica;
reconocida;
Soy un ser de tiempos tejidos con el olmo y el ombligo puestos hacia arriba;
Y ese ser no hace más que merecer el eje de los seres más amados;
más allá del firmamento de todos los seres;
que gobiernan la majestad de mis cielos.
En ellos soy siempre el compromiso que besa y maldice los espejos;
en los que se reflejan todas las orillas del cosmos;
Veo el tiempo; veo las escarchas que reparten las cosas más amadas;
de mí mismo;
Y las forjo de dolor, alegría, de amor y tristeza.
Me entreveo en una tarde de ser y estar entre las entrañas de la tierra.
Y las playas me ven danzar entre sus olas; esas que limpian los ósculos con los que he pecado.
Soy un ser hecho de fragmentos de burbujas de tiempos;
Soy un ente atardecido desde que los campos se hicieron más allá de las eternidades;
Soy un ser venturado, soy un ser de todo lo demás de ser;
Soy un eco del tiempo que timbra desde los tiempos más amados;
y me hago uno con las osadías donde los dioses se lavan los pies:
En las que soy el sueño que se abre ante la verdad del tiempo.
Calma de una tormenta; un rizado absoluto; vivido temple de tiempos rodados.
No ores por mí; tan solo otórgame un abrazo que encumbre lo que he perdido.
En este ser de perentorias catedrales.
Y yo respiro con la esperanza de ser un reguero de acuarelas entre nidos de sal.
Salinidad de las lágrimas de los ángeles más preciados e inocentes.
Una de las cosas por las que riego las olas de tu rostro;
es la juventud de un ser de miseria de brumas submarinas,
No me reconozco más que en las manos que moldean el cielo y pintan con sus colores;
El generoso génesis de un ruego que no pisa las palabras que no se ven al restarme el eco de lo sumido en la beatitud de la vida misma.
Y entre silencios soy yo misma;
entre todo lo que me es y será la más cordial de las consciencias;
y me hace merecer lo que es y será más allá de todo;
Lo que es y será más allá del olmo y el ombligo;
que son besados por las aguas del amor.
Si yo fuera un tenor; tu serías el principio y el fin de todas mis historias;
Y serías algo más allá de la insania que reconozco al estar conmigo mismo.
Traté de ser una aurora de ser y estar más allá de lo insalvable;
y me tejí un sombrero de amatista;
y tejí un puente con mis cabellos;
y fui señora de los egos más amados:
más cordiales, subyugados;
me vi estremecerme de entre todo;
en la plenitud de las cosas más amadas.
Y me vi como yo y tan sólo como yo.
Entre plenilunios y telarañas;
y me torné espejo en el que se fragmentaban las rosas;
y todo reinició como un cuento; que se cuenta en un revés del revés.
En las que se cuenta que fui un ángel que cayó del cielo.

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